Tuesday, February 13, 2007

La capital del mundo está en Nairobi

La séptima versión del Foro Social Mundial reunió a fines de enero a más de 50 mil personas de todas partes del planeta. La gran apuesta, otro mundo, uno mejor, es posible. El tema de la séptima edición fue "Las luchas de las personas, las alternativas de las personas".
Cinco días de resistencia de contra-fuerza global, tuvo sus orígenes el 2001 en Porto Allegre, Brasil. Este año por primera vez, Africa y particularmente Kenia son el centro de este otro mundo.
El mensaje comienza con la elección del lugar, en la capital Nairobi el 57% de la población sobrevive con menos de un dólar al día. Si miramos a los vecinos de Kenia, sus índices de favelización son sólo un indicador de su precaria situación: Etiopía, 99,4% de la población urbana vive en favela; Tanzania, son 92,1%; y en Sudán, 85,7%. Africa, el continente negro nos muestra de nuestras pobrezas (www.umoya.org).
La reivindicación del derecho a la vivienda es una de las muchas banderas de lucha que se levantaron durante estos días. Mucha de la diversa sociedad civil tenía representantes ahí, todos de acuerdo con la carta de principios http://wsf2007.org/process/carta-de-principios. Grupos campesinos, sindicales, solidarios, de diversidad sexual, juveniles, políticos y culturales. Por lo mismo, gran heterogeneidad de luchas: igualdad de género, problemas migratorios, la pandemia del SIDA, el cuidado del medio ambiente, condena a políticas armamentistas y al sistema neoliberal como catalizador de pobreza.
Coloridas, intensas, ruidosas jornadas con múltiples idiomas interactuando. Un gran hervidero de ideas y ganas tuvo un espacio en más de mil 300 actividades autogestionadas y 14 paneles. Para algunos bastó con juntarse y compartir ideas, para otros, lo clave es concretar. Ambas visiones co-existen en este “espacio abierto de confluencia” como muchos definen al Foro Social.
En esta misma lógica, como resultado de este séptimo encuentro no habrá estrategias únicas, ni declaraciones finales consensuadas. Este “caos” que a más de alguno de Davos le da dolor de cabeza, se focalizará en las acciones que cada movimiento social y organización decida emprender para impulsar sus reivindicaciones.
"Nairobi" viene de la expresión maasai que significa, "aguas frescas", esperamos que este nuevo foro, nos las traiga también a nuestros medios de comunicación y a nuestras pautas noticiosas.
* Para más información, visitar el sitio electrónico www.comunicacionypobreza.cl.

Monday, February 12, 2007

Políticos, los nuevos amos

Los poderosos, distintos en cada etapa de la Historia, parecen pertenecer a una estirpe de dominadores que se transmiten unos a otros no sólo la filosofía de sojuzgamiento, la espada, el mazo, la bayoneta o la ametralladora, sino también una especie de «gen» que los impulsa a contemplar la sociedad desde arriba. Ahora, al iniciarse el tercer milenio, están encarnados en las democracias, adaptados a las nuevas reglas, ocupando, como siempre, las alturas del Estado y ejerciendo, desde el poder político, el sometimiento. Con esos depredadores han retornado las viejas doctrinas totalitarias y oligárquicas, camufladas también con envoltorios democráticos y destilando ese elitismo que tan bien exponen Strauss y Bloom y que sobresale en la influyente obra de James Burnham «The Machiavellians: Defenders of Freedom»

Haber permitido que los partidos políticos se transformaran en refugio de opresores y en maquinarias obsesionadas por el poder han sido dos errores terribles de los ciudadanos libres. Ese fallo en las defensas ha hecho posible que muchos depredadores se instalen como «nuevos amos» en el corazón de una democracia que previamente han corrompido mediante distintas estrategias

La rebelión de los hombres de bien, de los injustamente proscritos y de los seres libres puede todavía triunfar y alumbrar un mundo mejor, a pesar de que los enormes recursos y poderes de los depredadores los hacen parecer invencibles. Pero es necesario, primero, crear ciudadanos en masa, legiones de seres libres, dispuestos a asumir responsabilidades, a recuperar costumbres y valores democráticos olvidados, a debatir, discernir y plantarle cara a los gobiernos corruptos, a desprestigiar a los dominadores ilegítimos y a sustituirlos, finalmente, por estructuras de poder no profesionales, diseñadas para que florezca la ciudadanía y basadas en la autogestión y el autogobierno

Los partidos son la maquinaria de dominio más sofisticada y avanzada creada por el ser humano

Se comportan en el poder público democrático como lo hacían los antiguos señores ungidos. Se saben poderosos y blindados por las urnas, muchos de ellos amparados en la inviolabilidad y en la inmunidad, por ser cargos electos, y ejercen el poder sin complejos, sin tener en cuenta la eficiencia, con lujo y boato, con actitudes altivas y lejanas a esa humildad y austeridad que ennoblecen el liderazgo. Creen que el poder sin ostentación no es auténtico poder y justifican su lujo afirmando que el Estado y la representación del pueblo soberano deben brillar con la dignidad debida. Poseen un extenso y astuto elenco de argumentos para justificar cada gesto de poder, cada movimiento de gobierno. Se mueven acompañados siempre de una corte de asesores, amigos, colaboradores, periodistas, empresarios y gente influyente a la que siempre intentan impresionar. Olvidan que mandar es servir y actúan como pequeños emperadores de la democracia, como ridículos reyezuelos inmersos en privilegios y lujos que la historia hace tiempo que erradicó porque eran propios del «Antiguo Régimen», siempre rodeados de aduladores y de cortesanos. Son los nuevos amos, los que ostentan el poder político en las modernas sociedades democráticas, muchos de ellos sin ni siquiera creer en la democracia

No es cierta la sentencia, alimentada desde la política, que dice que «Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen». No es fácil encontrar un solo pueblo que sea peor que el gobierno que padece. La que sí es cada día más certera es la sentencia que dice que «La política es demasiado importante para dejarla en manos de los políticos»