Saturday, November 25, 2006

Consulta ciudadana

Como vecinos debemos tener una participación activa en la elección de los directivos de nuestra junta vecinal, eligiendo a los mejores, a los más idóneos, a los más íntegros, con alta calidad moral, a los que tengan amor al servicio público y a las personas.

Ya basta de tener dirigentes que aportan cero a su sector, ineptos, irresponsables, sin ética, sin carácter que además se sirven de sus cargos en vez de servir a su comunidad. Estos ejemplares dificultan el buen desempeño de quienes realmente quieren trabajar, no dando oportunidad a personas que realmente si son capaces. El que no sabe aprende y el que no aprende tiene que irse.

Una directiva esta compuesta mas o menos por cinco integrantes cada uno de los cuales con funciones definidas, pero como es común, siempre trabaja un integrante, por lo cual es imposible realizar todas las funciones para lo cual son elegidos cinco o más personas. Es tiempo que de una vez por todas, estás personas que son dirigentes vecinales, o deportivos, que se ofrecen para integrar una directiva y después ni siquiera se dignan asistir a reuniones, lo piensen bien, porque por culpa de ellos los sectores están estancados.

Ahora que la mayoría de las Juntas Vecinales van a renovar su cuerpo directivo al igual que la Unión Comunal, la cual ya tuvo problemas en su gestión anterior y aún no hay resultados en la investigación y por lo tanto los culpables están en la impunidad, y lo que es más grave estas personas siguen ocupando cargos, a mi parecer tendrían que estar inhabilitadas por las irregularidades de las cuales son responsables directa o indirectamente. Por errores de algunos, los vecinos no creen en la rectitud y honorabilidad de sus representantes y aún menos en su trabajo comunitario.

Hay que ser más selectivos en la elección de dirigentes, porque ellos son la cara visible de un determinado sector. Unos buenos dirigentes marcan la diferencia entre un sector progresista y otro que se quedo en el pasado.

Si vamos a ser Región tratemos de ser la mejor, no basta que Valdivia sea la ciudad más linda de Chile, nos falta mucho para hacer de esa frase una realidad, por lo que nuestros representantes vecinales tienen que ser lo mejor de lo mejor.

Zuny Leal Azócar

Que cumplan las medidas

La participación ciudadana vale cero, no es tomada en cuenta, no les conviene al Sr. Estado, opinar algo es más valioso que tomar palco y ver pasar nuestro propio funeral. Estamos en esta situación porque nosotros mismos hacemos la vista gorda y los oídos sordos, sin levantar voces contra los chupatetas del Estado, ¿ quién quiere que se le termine la leche?, creo que a nadie.

Estos problemas suceden porque la clase política esta tan deteriorada, no existe el ser con amor al servicio público, sino el individuo en busca del éxito para lo cual todo esta permitido.

Debieran existir formadores de hombres y mujeres luchadoras por ese tan manoseado "servicio público".

Los candidatos se rodean de tantos incompetentes en su carrera al sillón parlamentario, que cuando lo alcanzan suben con ellos un gran grupo de zanganillos los cuales solo quieren su tajada.

Es de esperar que estas nuevas medidas sean aplicadas en un 100 % que no queden solamente en palabras y buenas intenciones de las cuales nuestras autoridades no tienen hasta la coronilla.

Es de esperar que un tal Juan Pérez o Juanita Pérez pueda postular a un cargo del Estado sin tener un padrino entre los Príncipes del Estado o nos pidan afiliarnos a un partido.

Es de esperar que las medidas se concreten y se lleven a la practica en el menor tiempo posible y no quede solamente en "buenas intenciones".

Es de esperar que los informes de dineros sean claros y entendibles y no sean desviados a bolsillitos que nunca se llenan y cualquier ciudadano interesado tenga acceso a ellos.

Es de esperar que las manzanas podridas sean apartas, sancionadas y expulsados de sus partidos, y espero escuchar sus nombres y no solamente de chivos inculpado injustamente, sino que a los verdaderos responsables.
Los políticos de la clase gobernante están cavando su propia tumba al igual que lo hicieron años atrás, y por favor, espero que esta vez no culpen a nadie de su caída al abismo

Wednesday, November 22, 2006

Cero ética en nuestra clase política

La palabra ética ( Ethos ) designa la existencia moral de una persona, su modo de obrar, se refiere a la vida moral, mientras que la Moral (Mores) se refiere a lo nominativo, lo establecido, lo que está escrito, el catecismo, lo codificado, por así decir. Son características básicas del ser hombre su libertad y responsabilidad; aunque sin libertad no hay responsabilidad, la responsabilidad agrega algo nuevo a la libertad, pues uno puede ser libre sin ser responsable.

Las consideraciones sobre la ética tienden a demostrar no solo la importancia que la misma adquiere hoy día ante la corrupción, sino también los importantes beneficios que su ejercicio trae en todas las áreas del accionar humano, especialmente en el trabajo

La ética es algo existencial, está en la persona, es su conducta, es la moral vivida, real. La ética entonces, no designa un código moral (ejemplo : Doctrina Cristiana), sino a cómo se vive ese código, a un modo de vida, a cómo viven los hombres en la actualidad.

La ética es el proceder fiel, respetuoso, a la palabra del sujeto moral que antes de obrar promete cumplir con ella. La conducta ética responde a una promesa, un compromiso, a la palabra libremente asumida por una persona.

La ética es la moral vivida, esta encarnada en la persona, es la forma en que se manifiesta la conciencia moral. Cada individuo y cada pueblo tiene su moral diferente. Una moral ( Cristiana, Budista, Musulmana ) es un código moral, una normativa.

La ética implica un libre obrar, elegir con libertad un curso de acción o conducta, pero esta libertad se ve complementada por la responsabilidad, por el responder por los propios actos.
El estilo de vida posmoderno precipitó una caída de valores, de la moral normativa. La pos modernidad con su pragmatismo materialista ha llevado a la ética del todo vale, donde todo esta permitido, todo es igual, no hay valores, modelos ni reglas, solo se adora al becerro de oro.
Esta grave crisis de la ética contemporánea ha sido denunciada sorprendentemente desde las antípodas del espectro humano. El Papa Juan Pablo II en sus escritos y encíclicas, si bien reconoce las bondades del liberalismo económico como factor de desarrollo de los pueblos, alerta expresamente contra las injusticias y abusos económicos egoístas del capitalismo salvaje que al alienar y degradar al hombre solo lo llevan a alejarse de sí mismo, de su propia esencia espiritual y de Dios.

Hoy a esta sociedad con crisis de valores se la llama la sociedad pluralista. Se caracteriza por un gran conglomerado de gente, mucho más que en la antigüedad; se vive diferente al pequeño círculo de la familia, el barrio, el pueblo. Hay una gran mezcla de gente, de etnias raciales y de culturas. El pluralismo es pues cuantitativo y cultural.

En la sociedad pluralista no hay una unidad moral desde el punto de vista normativo, mientras que en la vieja sociedad había una relación más estrecha de los padres con los hijos, con valores religiosos más importantes y enraizados.

Esta sociedad pluralista, entonces nos plantea una exigencia mayor para tener un comportamiento étnico y ser morales. Aunque los valores tradicionales hayan desaparecido o estén en retirada, sin embargo aparece ahora la enorme importancia de la conciencia individual como guía interna ante la falta de guía externa.

Es prioritaria entonces una buena educación dirigida a formar la conciencia de responsabilidad, a inculcar sanos valores, a fomentar el surgimiento de la intuición en la conciencia individual como instrumento que permita descubrir la jerarquía de valores trascendentes que guíen éticamente nuestra acción. Así, aunque los valores tradicionales hayan caído, esta madurez de conciencia permite igual al hombre descubrir los sentidos únicos de la existencia y cumplir su misión en el mundo.

En esta sociedad pluralista el individuo está aislado, solo, a veces entregado a sí mismo, no cuenta como antes con la ayuda del otro. Hay problemas y necesidades comunes, a veces se persigue el consumo desenfrenado, hay falencias en la salud, la alimentación, la educación, la seguridad jurídica.

La vida es difícil, hay angustias y temores que se deben vencer. Es posible ser moral ayudando al hermano, al semejante, respondiendo a ese reclamo y esperando que también nos ayude.
El problema de fondo a resolver se basa en recuperar los valores trascendentes que guían la conciencia moral, que nos permitan distinguir el bien del mal. Solo en la medida que podamos dilucidar claramente esto nos encaminaremos a una conciencia moral esclarecida. Por supuesto no es este un camino llano, la conciencia moral se desarrolla progresivamente desde la más tierna infancia hasta la adultez, durante toda la vida. Nadie está exento de haber padecido alguna claudicación ética alguna vez -a sabiendas o no- pero como “quien esté libre de culpas que lance la primera piedra”, debemos con indulgencia, comprensión y justa firmeza buscar el arrepentimiento y la toma de conciencia que posibilite que sean más los avances que los retrocesos; la obtención de la limpieza de conciencia y paz espiritual es la justa recompensa a tales esfuerzos.

De ahí la importancia de fortalecer no sólo la actitud racional sino básicamente toda enseñanza espiritual (sea o no estrictamente religiosa) y moral que, haciendo hincapié en los principios y valores cristianos privilegie el valor a la familia, al prójimo, a Dios, y busque realizar el supremo Bien.

Ser moral hoy es una ética de servicio, un hombre es servidor del semejante.