Friday, November 17, 2006

Valdivia una ciudad agradecida


  • En la Plaza de la República a la salida del templo católico, se encontraban aproximadamente unas tres mil personas, muchas de las cuales acompañaron el cortejo hasta el Cementerio Municipal, integrándose durante el trayecto muchas más.
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    La tristeza se respiraba en el ambiente, al paso del cortejo por Avda.Picarte del Dr. Jorge Sabat Gozalo. Fueron los aplausos espontáneos de la gente en las calles, el respeto ofrecidos por los trabajadores municipales, el pequeño responso a la salida del Instituto Salesiano y a la multitudinaria recepción vecinal en el Cementerio Municipal, los que marcaron la jornada.

    La caminata desde la Iglesia Catedral hasta el Cementerio Municipal escoltados por Carabineros de Chile, Bomberos de todas las compañías de la ciudad, una guardia permanente de voluntarios a lo largo de la caminata, banderas chilenas y de Valdivia y hasta un antiguo cartel electoral, y seguidos por un centenar de personas de diferentes edades, desde niños hasta ancianos, que tuvimos el honor (incluida quién escribe) de acompañarlo hasta su última morada.

    En el Cementerio Municipal, la banda instrumental de la III División del Ejército, lo mismo que sus familiares y amigos se encargaron de la solemnidad, en un acto que reunió a más de dos mil personas.

    Las palabras de despedida estuvieron a cargo del Alcalde de Valdivia Bernardo Berger, dirigentes vecinales, dirigente comunidad árabe, el director de la quinta Compañía de Bomberos. Por parte de la familia sus hijos Oscar y Omar con palabras emocionadas agradecieron a la ciudadanía. Cuando el Dr. Sabat descansaba en su nueva casa un grupo de personas entonaron el himno “llego la hora de decir adiós”.

    Una jornada extensa sin duda, pero que se recordará como lo que fue, el día en que Valdivia rindió un merecido tributo a una de esas personas que como él ya no existen.

    Tanto sacrificio, generosidad, entrega a los necesitados, ese dar hasta que duela, como decía nuestro Padre Hurtado, el Dr. Sabat lo siguió al píe de la letra. Cada día que pasa las personas aportan más datos sobre el carisma del atípico político y médico, porque rompe el molde, sale de lo normal, de lo corriente, ya sea en sus luchas políticas defendiendo sus proyectos, ya sea en su profesión de médico ¿Qué médico va a visitar a un enfermo que vive en un campamento? ¿qué médico en vez de cobrar por sus servicios le da dinero a su paciente para que regrese a su casa? ¿qué médico va a las 4 de mañana a ver a un moribundo? Yo contesto, ninguno, solamente el Dr. Sabat, esas pequeñas cosas y un sin fin de cosas más que hacían de el un ser atípico .

    Pero al final del camino obtuvo un hermoso premio, el reconocimiento de una ciudad entera, donde las ideas políticas, las clases sociales y todas las demás pequeñeces que nos dividen, se esfumaron dando paso a una multitud de valdivianos agradecidos a quién no siendo valdiviano de nacimiento fue valdiviano de corazón.

    Se fue con la sencillez acostumbrada, acompañado de su abrigo y sombrero y en su rostro la tranquilidad y serenidad del deber cumplido.

    Adiós Dr. Sabat Valdivia te dice hasta siempre
    Un gran funeral para un gran hombre


  • Zuny Leal Azócar
  • Una valdiviana agradecida

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